Una vecina de Huanguelén fue aplastada por una roca de 2500 kilos en las palyas de Quequén

«DE MILAGRO MI SEÑORA ESTÁ VIVA»

La tranquilidad reinaba para la familia Malcolm oriunda de Huanguelén, Partido de Coronel Suárez. El matrimonio y su hija menor disfrutaban de las arenas de Quequén en el sector de Punta Carballido, donde se encuentra varado lo poco que queda del buque pesquero Pesuarsa II.

«Fuimos a visitar ese lugar porque estaba dentro de los sitios de atracción. La idea era sacar algunas fotos y conocer la zona costera de Quequén. Con mi señora y mi hija estábamos separados hasta que cayó parte del acantilado se le vino encima, de milagro, mi señora está viva”, sostuvo ayer David Malcolm.

Visiblemente emocionado y con lágrimas en sus ojos, el turista de Huanguelén relató a Ecos Diarios la odisea que les tocó vivir ayer alrededor de las 15, cuando varias rocas del acantilado se desprendieron y atraparon a Marina Giménez, quien fue rescatada dos horas después y anoche permanecía internada en el Hospital Municipal Ferreyra.

«Estábamos en la misma arena de la playa, en lo poco que queda juntando caracoles. De pronto, se precipitó el acantilado. Escuché el estruendo, vi a mi hija pero no a mi señora y comencé a buscarla, me subí al montículo y le gritaba, hasta que ella empezó a responderme y me dijo que estaba en una especie de cueva”, continuó diciendo el marido de la víctima.

El rescate

David Malcolm agregó que «la ayudé a mi mujer en lo que pude, mientras mi hija corrió a la calle costera para solicitar ayuda. Escarbé hasta donde podía y la encontré. Le destapé la cara para que pudiera respirar y enseguida comenzaron a llegar policías, bomberos, ambulancias, Prefectura, la verdad, que la gente se portó bárbaro” (se quebró emocionalmente).

El turista mantuvo el contacto con Ecos Diarios en la puerta del nosocomio local mientras brindaba datos a la Policía y aguardaba los primeros resultados de los estudios médicos que le practicaron a su esposa Marina Giménez, quien sufrió una fractura en una de sus piernas.

«De no haber sido por este hombre (Martín Zagame) que llegó al lugar con su máquina, hubiese sido imposible sacar a mi señora de esa situación. Ni las treinta personas que estábamos allí hubiéramos podido rescatarla, las rocas eran muy grande”, reconoció el vecino de Huanguelén.

«Está viva”

Malcolm no dejaba de agradecer la intervención de Martín Zagame y de quienes participaron en el valiente rescate, ya que el resto del acantilado corría riesgos de desplomarse y podría haber ocurrido una verdadera tragedia.

«La verdad es que fue una desgracia con suerte y mi señora está bien, aunque se siente muy golpeada. Ahora hay que esperar el resultado de los estudios médicos que le hicieron, pero por fortuna está estable y de milagro se encuentra viva”, puntualizó el turista.
David Malcolm tenía toda su remera clara manchada con tierra y se mostraba con evidentes signos del esfuerzo realizado para socorrer a su esposa de la peligrosa posición en la que hallaba. Del disfrute de las vacaciones de verano a estar al borde de la fatalidad, en tan sólo segundos de diferencia.

Fuente: Ecos Diarios