Salliqueló: «No estamos muy lejos, pero la justicia pide un testigo y el testigo nunca aparece»

A un año del asesinato de Verónica Mararraveia, su mamá María Steimbach y sus tíos Alicia y José, esperan que la fiscalía impute a una persona por el crimen y piden que la comunidad los acompañe en la manifestación del lunes. Se reproduce aquí una entrevista publicada por El Informador en su edición de esta semana.

-El tiempo no ayuda. Pasa rápido para la justicia, decís: pasó un año y no pasó nada. Y a la vez, uno se despierta todos los días sin poder creer lo que pasó. Cada día es como si hubiese sido ayer. Es como que cuesta la realidad, hay días que son largos.

María Steimbach es la mamá de Verónica Mararraveia, la chica asesinada el 21 de junio de 2015. Su vida, como la de toda la familia de la joven, cambió para siempre aquella mañana de invierno. Era sábado muy temprano cuando uno de los tíos de la chica –Miguel- la halló sin vida en un predio del barrio San Juan, lindero a la casa de los Steimbach. Había mucha neblina, hacía frío y sobraban preguntas.

Todavía hoy, casi un año después, faltan respuestas.

-Uno sigue adelante por la familia, por los hijos que quedan y aunque ya no está con nosotros, mi papá nos dio mucha fuerza para seguir. Y tenemos fe, es algo de lo poco que nos queda. Tener fe, porque si no, ¿cómo seguimos adelante?

El papá de María -abuelo de Verónica- falleció seis meses después del asesinato. La familia había decidido que por su delicado estado de salud no era conveniente que se enterara de lo sucedido. Pero él de alguna manera lo supo, quizás porque su nieta no iba a visitarlo al asilo o simplemente porque lo escuchó de alguien. Pero no le quedó salud para ver que se haga justicia. Esa justicia que reclama la familia para poder seguir adelante.

Alicia Steimbach, tía de Verónica, es algo así como la vocera de la familia. En su casa, junto a sus hermanos María y José, hablarán de la convocatoria para el lunes, en la que esperan una respuesta masiva de la comunidad al cumplirse un año del horrible crimen. Mate de por medio, los hermanos contarán que son una familia chica pero muy unida, y que el dolor los fortaleció mas todavía. “Creemos –dice Alicia- que tenemos que acompañar a la justicia, no quedarnos a esperar. En esta oportunidad, al cumplirse un año, después de tanta lucha, creo que sería importante que la gente vaya, que acompañe, que entienda que esto no es por nosotros, es por todos”.

Desde el asesinato, todos los días 27 la familia de Verónica convocó a una marcha en silencio hacia el barrio San Juan, partiendo desde la avenida 25 de Mayo, frente al boliche bailable donde Verónica pasó sus últimas horas. Esas marchas tuvieron mucha respuesta durante los primeros meses, pero en las últimas la cantidad de manifestantes fue menor. Siempre hubo presencia de autoridades y referentes políticos de todos los partidos. José Steimbach dice que aunque notan que menos gente concurrió las últimas veces, siempre se han sentido acompañados: “Hay gente que por ahí no puede ir por sus cosas, pero también se ven caras nuevas. La gente va cambiando pero nos han acompañado siempre. A veces por el trabajo o por sus ocupaciones no pueden ir, pero seguro irán la próxima. Nosotros seguimos luchando, hay que seguir”.

Los días que sucedieron al crimen, hace un año, hubo noticias. Detuvieron dos adolescentes en Ingeniero Thompson que aparecían como sospechosos, después los liberaron, dijeron que estaban relacionados de alguna forma pero nunca fueron imputados. Después aclararon que no eran sospechosos.
Establecieron que el arma homicida había sido una estaca de agrimensura. Dijeron entonces que las pericias de laboratorio podrían ayudar a esclarecer el crimen. Tiempo después se supo que no, que no servían. Estuvo en Salliqueló el ex ministro de Seguridad en medio de la campaña electoral, anunció que enviaría investigadores especializados. Vinieron, pero no hubo novedades.

La fiscalía informó que el Instituto de Ciencias Forenses de Junín se ocuparía del caso. Tampoco de allí parece haber surgido alguna revelación.

Hace muy poco, el ministerio de Seguridad ofreció una recompensa por aportar información. No aparecieron testigos.

Desde el principio, los familiares de Verónica han pedido un testigo. Cuesta creer que nadie haya visto lo que pasó. O que nadie haya escuchado una discusión que podría haberse dado aquella mañana de junio, en la calle, cuando Verónica regresaba a su casa. “No estamos muy lejos, pero la justicia pide un testigo y el testigo nunca aparece. No sé si por miedo o porqué, pero no aparece” se lamenta José.

“No hemos tenido suerte tampoco con la recompensa. Nosotros quisimos juntar antes el dinero para una recompensa y no nos dejaron. Apareció la recompensa después de casi once meses. Por ahí no apareció el testigo que esperábamos pero es algo que ayuda” afirma Alicia, quien se esperanza: “No estamos lejos. Hay algunas pistas y no estamos lejos de la imputación de una persona. Es por lo que luchamos, para que se haga justicia”.

A la hora de hablar de la convocatoria para el lunes, es Alicia la que habla: “Hay mucha gente que nos ayuda, que nos alienta, que nos pide que sigamos. Cuesta mucho, porque no es fácil. Nos cuesta creer que a un año de todo esto no haya una imputación. Pero el tiempo pasa y la impunidad lastima. Ahora esperamos que nos acompañen el lunes, que vayan las instituciones, que la gente vaya masivamente. Que vayan las familias, que se sumen, porque no es algo violento, pretendemos gritar todo lo que vivimos este tiempo, por eso esta vez vamos a salir a hacer ruido, a manifestarnos en la plaza. Creemos que tiene que ser una causa de todos”.

La mamá y los tíos de Verónica no tienen odio ni los mueve un sentimiento de venganza: “Solo queremos justicia. La persona que asesinó a Vero queremos que sea imputada, que tenga un juicio y que tenga los derechos que no tuvo Verónica. Podrá ir presa pero va a vivir. Queremos que por lo menos se encuentre un culpable. Después, dios dirá cómo vamos a vivir nosotros” dice Alicia, quien no se olvida de agradecer a todos los que acompañaron en las marchas, a los que se acercaron con una palabra de consuelo: “Con la fuerza de todos vamos a seguir, no le podemos fallar a Verónica. Pero también es por todos, por la justicia de todos. Por el derecho a la vida, por la justicia. Esto es algo tan justo que la gente nos va a acompañar, estamos seguros de eso”.

Fuente: Veradia