Puñaladas, sangre y gritos en el tren entre Pigüé y Suárez

Y las preguntas comenzaron a escucharse… ‘¿Cuál es el vagón 501?’, dijo una mujer, mientras que una jovencita quiso saber dónde iba ‘Primera’, ‘atrás… el último vagón’, le dijeron. En segundos, paró la formación… de las viejas, con los vagones sucios y vetustos, porque los ‘chinos’ de Randazzo sólo pasan una vez por semana.

Todo parecía normal y la gente comenzó a subir al tren, para buscar su ubicación, pero en ese momento se pudo ver la silueta de una mujer que sacaba medio cuerpo de la ventanilla y alertaba que algo había sucedido… ¡algo no estaba bien!

‘¡Auxilio, llamen a la Policía! ¡Nos están matando! ¡Dos guachos andan con cuchillos hiriendo a la gente!’, no paraba de gritar, cuando por la puerta del mismo vagón apareció otra mujer, con un bebé en brazos, ensangrentado… a los gritos. Para este momento la gente pasó del asombro a aterrorizarse, porque miraban para todos lados… previendo que cualquiera podía agredir a cualquiera.

Todos se miraban sin saber qué hacer, hasta que un muchacho joven, rubio con rastas en su cabeza, venía con un fierro en su mano… estaba desaforado, rogaba para que alguien avisara a la Policía; a su espalda, tenía a su amiga la ‘rueda’ para hacer acrobacia, es un trabajador del arte, quien también exhibía sangre en sus manos.

Hasta ese momento nadie entendía qué había pasado, sólo que una o dos personas habían agredido a todo el pasaje del primer vagón, aquel que va contra la máquina. ‘Están locos y borrachos, nos robaron y encima le pegaron una puñalada a un pibe’, decía la mujer con el niño, sobre cuya ropa y parte de rostro estaba la sangre de una de las víctimas.

El personal de la Estación, junto a la autoridad del tren, llamó a la Policía y en no más de cuatro minutos, cinco efectivos de la Estación de la Policía Comunal llegaron al lugar y se pusieron a resolver la situación.

Habían sido dos los agresores y según relataron los testigos, una vez que pasaron la ciudad de Pigüé se levantaron de sus asientos y comenzaron a ofrecer mercadería que llevaban consigo, eran vendedores ambulantes. El detalle, habían estado tomando vino desde que subieron, en Bahía Blanca y se pusieron agresivos. Nadie quiso comprar y fue en ese momento que ‘apuraron’ al pasaje y la situación pasó a ser de intento de robo. Uno muchacho se resistió y fue cuando el delincuente sacó de su mochila una cuchilla, las típicas de cabo blanco, de unos 20 centímetros, y le tiró varios puntazos que terminaron hiriendo en la mano al joven, que fue la sangre que tenía una mujer, su bebé y el agresor en sus prendas.

A esa altura, el tren ya había ingresado a la ciudad de Coronel Suárez y ante el descuido de los delincuentes todo el pasaje comenzó a los gritos, que fue lo que se escuchó desde el andén.

Los efectivos policiales actuaron rápido y en dos o tres minutos había dado con uno de los agresores, se había escondido en otro vagón y fue la propia gente la que lo delató. Fue bajado del tren y se lo esposó en el hall de la Estación, en donde un policía lo tuvo con la cara contra el suelo hasta que llegaron otros efectivos, que fueron los que dieron con el otro agresor que intentó huir hacia el centro de la ciudad, pero también fue detenido.

¿Qué pasaba si la agresión se hubiera dado cuando salía la formación? Seguramente, la situación hubiera sido mucho más grave y peligrosa; quizás sea hora que vaya alguna autoridad arriba del tren o, al menos, que en las distintas estaciones se controle que los pasajeros no suban con alcohol ni con armas de fuego.

El parte policial que se difundió anoche indica que se había detenido a dos personas por agresión en el tren y se agrega que “el hecho se registró el jueves 26, minutos antes de la medianoche, “cuando el 101 de emergencias policiales, es alertado a raíz de un llamado telefónico, que dentro del tren de pasajeros procedente de Bahía Blanca, destino Plaza Constitución – Buenos Aires, había disturbios”, indica el parte de prensa.

Se agrega que “inmediatamente se implementa un operativo con los móviles de guardia, y se aprehenden a dos personas de sexo masculino, un menor de 17 años y Facundo Galeano (27), constatándose que momentos antes utilizando cuchillos habían amedrentado a los pasajeros, hiriendo inclusive a uno de ellos, en una de sus manos, identificado como Enrique Jacoub (24)”.

Además, se indica que “intentaron además sustraer mochilas y objetos de los pasajeros. A raíz del operativo policial todas las pertenencias fueron devueltas a sus propietarios y la víctima, Enrique Jacoub, fue asistido en el Hospital Municipal, determinándose que había sufrido lesiones de carácter leves”.

Ambos sujetos fueron puestos a disposición de la fiscalía en turno de Bahía Blanca, ordenando en cuanto al menor su pronta entrega a los progenitores, conforme lo establece la legislación vigente. Pudo saberse que desde Bahía Blanca se había indicado que mientras llegaban los progenitores del delincuente se lo alojara en el Servicio Local de Protección de los Derechos del Niño, lo cual se hizo y en la mañana de ayer fue restituido a sus padres.

El tren estuvo demorado por un tiempo largo, recién pudo salir alrededor de las 2:00 de ayer y según algunos pasajeros, el viaje fue normal y tranquilo, aunque hubo gente que desistió de viajar ante lo peligroso de la situación.

El hecho fue caratulado como ‘Robo en grado de tentativa y Lesiones’. Hasta anoche, el mayor de edad se encontraba detenido en la Estación de Policía Comunal, para ser llevado ante la fiscal Dra. Claudia Lorenzo, a cargo de la UFI 15 ‘Delitos en Flagrancia’ del Departamento Judicial Bahía Blanca.

Fuente: Semanario Reflejos