Patrimonio histórico: la obra de Salamone que casi se vino abajo en Carhué

Producto de un mal mantenimiento, el techo del palacio municipal de Adolfo Alsina estuvo a punto de colapsar por el accionar del agua. Los arreglos se harán en dos etapas.

Francisco Salamone fue un arquitecto argentino -hijo de italianos- que en la segunda mitad de la década de 1930 dejó su sello en toda la provincia, diseñando y construyendo más de 60 edificios emblemáticos, entre los que se cuentan municipalidades, plazas, mataderos o fachadas de cementerios.

Alcanzó tal trascendencia que la presidenta de la Nación Cristina Fernández declaró en julio pasado como Monumentos Históricos Nacionales a todas sus obras.

Sin embargo, recientemente en Carhué uno de los edificios que el genial arquitecto hizo en esta zona estuvo a punto de venirse abajo. Se trata del palacio municipal, inaugurado en 1938 y que durante varios años adoleció de una ausencia de mantenimiento que casi lo deja en ruinas.

Contra todos los pronósticos, la mala de la película fue la lluvia, que se filtraba a través de una membrana de techo mal pegada, y que no podía escurrir a través de los desagotes o canaletas, ya que estos se encontraban obstruidos por desechos de palomas, huevos, pichones muertos y hasta nidos. Todo eso provocó que casi colapsara el techo del edificio, que se encontraba hundido y con una pendiente convexa -que retenía el agua en vez de escurrirla- cuando comenzó a llevarse a cabo la restauración.

“La reparación que se hizo a la cubierta del techo con el correr de los años no fue correcta: se puso una membrana, que se pegó mal en el piso, por lo cual el agua de lluvia filtraba y quedaba arriba de la loza, sin posibilidad de escurrir”, comentó Fabio Robilotte, secretario de Obras Públicas Adolfo Alsina.

“Estaba todo hundido, se juntaba el agua, y filtraba hacia adentro. En el Salón Blanco de la Municipalidad se rompió todo el parqué, y los hierros internos de las vigas se oxidaron. Cuando llovía, el agua filtraba hasta la planta baja de la comuna; y el techo de la planta baja (el piso del primer piso) también estaba comenzando a humedecerse”, añadió.

Según explicó, no fue una exageración señalar que “la Municipalidad se estaba viniendo abajo.

“En realidad, es una expresión muy cercana a la realidad. Las vigas tienen hierros que se habían empezado a oxidar y no sabíamos hasta cuándo iban a aguantar. Si esto seguía así, seguramente iba a colapsar”, remarcó.

El problema se dio en los 850 metros cuadrados que ocupa la cubierta del primer piso, sobre el Salón Blanco y el Concejo Deliberante. En el techo de la planta baja se vieron algunas filtraciones en sitios puntuales, pero no ha sufrido grandes inconvenientes.

El funcionario manifestó que cuando asumió David Hirtz como intendente, se buscó encontrar una solución a través de distintas dependencias de la Nación y la Provincia, aunque finalmente no se obtuvieron los fondos necesarios.

“Es más: la Provincia armó un pliego para la reparación de la cubierta, pero cuando llegamos a la parte del financiamiento nos dijeron ‘no’. Entonces se dividió ese proyecto en dos etapas: una que contemplaba la reparación de la cubierta; y otra que haremos este año o el otro, que tiene que ver con la reparación de los revoques interiores, el piso y la pintura entre otras cosas”, manifestó.

Fuente: La Nueva