Juicio del micrófono: Sonia Molina estuvo al borde de la muerte, afirmaron los médicos

0886_sociedad_05112014_sonia_molina_640x440Dos especialistas testificaron ante el tribunal sobre las condiciones en las que logró escapar la mujer, que estuvo secuestrada tres meses por un falso pastor y una periodista en Coronel Suárez

El director del Hospital de Coronel Suárez, Ricardo Denaro, y el médico de Policía Francisco Cortalezzi declararon en el marco del juicio oral que se realiza en Bahía Blanca por el caso a la periodista Estefanía Heit (31) y a su esposo, el supuesto pastor Jesús Olivera (30), por el secuestro de Sonia Molina.

Ante el Tribunal Oral Criminal 1 de esa ciudad, los profesionales dijeron que la víctima tenía lesiones genitales y que habría muerto si no hubiera recibido asistencia cuando escapó. Sus testimonios fueron los que más comprometieron al matrimonio desde que empezó el juicio y serán clave en caso de que la Fiscalía los acuse por «tentativa de homicidio» en los alegatos.

«El estado de la paciente era en general malo, estaba deshidratada y adelgazada», dijo Denaro al contar que la había interrogado y que le tuvo que confeccionar la historia clínica. Precisó que Molina «presentaba bradilalia (lentitud anormal en el lenguaje y en la articulación de las palabras), hablaba lentamente, pero mantenía su juicio y coherencia en elaboración de las palabras». Añadió que las medidas tomadas fueron «hidratarla, hacerle exámenes de sangre, pesarla, y se la internó» en el hospital.

Denaro, quien es especialista en endocrinología y nutrición, afirmó también que la mujer presentaba golpes y «marcas en la piel y supuestas quemaduras con objetos en el dorso de los pies y manos con objetos». «Se podía movilizar con dificultad y no se sentía con fuerzas para trasladarse, por eso pedía una silla de ruedas», expresó.

En referencia a la evolución y el estado de salud de la víctima cuando estaba internada en el hospital, el médico dijo que «ella sobrevivió, es la respuesta individual de cada paciente».

Por su parte, Cortalezzi relató que revisó a Molina en la clínica de Coronel Suárez, donde estaba trabajando como médico de guardia, una vez que le avisaron del destacamento de San José que había una persona para examinar.

«Me encontré con una persona con un deterioro importante, con deshidratación, desnutrición severa, con dificultad para deambular y le costaba hablar e hilvanar frases», aseguró. «No podía desvestirse para el examen, me encontré con una persona sumamente delgada, con muchas lesiones en superficie corporal que consistían en hematomas y quemaduras en toda su superficie», acotó.

Cortalezzi afirmó que llamó a Denaro para comentarle el caso y que se necesitaba internar urgente a la paciente. «Si hubiera permanecido en ese estado sin asistencia médica, habría fallecido», dijo.

El profesional relató que Molina les contó algo de lo que le había pasado y que «nombró a Olivera en varias oportunidades». «Me contó que la sometía a golpes y que la privaban del alimento y de agua. Me comentó que fue sometida a abusos sexuales en reiteradas oportunidades», explicó.

Cortalezzi también señaló que en el marco del estudio se describieron «lesiones en el himen de vieja data producidas por el ingreso de un elemento romo».

Al preguntarle cómo pudo Molina, en el mal estado de salud en el que se encontraba, huir de la vivienda del matrimonio, el médico dijo que «cualquier ser vivo tiene mecanismos endócrinos que permiten la capacidad de respuesta, sacó fuerzas de donde pudo y se escapó».

Olivera y Heit, quienes llegaron a juicio detenidos, están acusados de reducir a la servidumbre, lesionar gravememte y estafar a Molina, y en el caso del hombre, también de abusar sexualmente de ella.

El caso comenzó a investigarse en noviembre de 2012 cuando, según la denunciante, logró escapar de la casa de la pareja, que la había atraído mediante un ardid religioso y que durante ese tiempo la sometió a diversos abusos y vejaciones.

Fuente: CafexMedio